¿Quién?



Se puede perdonar todo? Para que haya bien tiene que haber mal. Como podríamos diferenciar al bueno si no existe el malo?
Si no hiciéramos algo malo, que aprendizaje nos quedaría? Porque generalmente sacamos mas experiencias y enseñanzas de nuestros errores, que de las cosas que hacemos bien. Tal vez la vida se trate de eso, de TENER que hacer algunas cosas mal, para después intentar remediarlas y que esta vez salga mejor.
Cuando las cosas no salen como las esperamos, inmediatamente se nos abre la mente, tenemos otra visión de las cosas, crecemos poco a poco aunque nunca terminemos de madurar.

Las piedras en el camino son necesarias –creo yo- sino la vida seria aburrida, donde estaría la aventura?
Ese misterio que nos provoca el pensar si las cosas nos pueden salir bien o mal, es lo que nos lleva a intentar, nos da un impulso. El arriesgarse nos estimula, le da un poco de sentido a esta vida tan monótona.
Esas piedras nos pueden llevar por el camino correcto o no, queda en nosotros decidir volver a levantarnos con el riesgo de que nos caigamos otra vez. Pero como dije antes, siempre vale la pena volver  a intentarlo, no?

La vida nos enseña muchas cosas, pero sobre todo a ser fuertes, a sobre pasar nuestros propios limites y llevarlos más allá. Nos enseña que SIEMPRE después de una tormenta –sea cual sea su intensidad- tarde o temprano, va a salir el sol.
Siempre se puede estar mejor. No importa que hagamos, importa que sintamos que es lo correcto y que debe ser así. No siempre es bueno seguir una “corazonada” pero… por qué no?

Es bueno hacer un balance de nuestro año y ¿por qué no? De nuestra vida entera, sacarle enseñanzas, pensar que hicimos bien y que hicimos mal. En que podemos mejorar o que cosas podemos hacer para mejorar lo ya realizado. Pero también, por que tenemos ese deseo de mejorar? En verdad lo queremos nosotros o nos reflejamos en los demás? Cuando uno piensa en mejorar, lo hace por uno mismo o por el “que dirán”?
Cada persona puede hacer lo que quiera –siempre y cuando no moleste a otros- y está en uno querer “ser mejor” o no. Si somos así, por que cambiar si estamos contentos? Y otra vez vuelven las preguntas a mi cabeza, pero no me quiero enredar e irme de tema.

Obviamente en la sociedad hay códigos preestablecidos, pero al fin y al cabo, quién es quién para decirnos que está bien y que está mal?

1 comentarios:

  • María Belén | 14 de diciembre de 2011 a las 16:46

    A veces nos preguntamos: ¿El camino que se elegí, es el correcto? Lo importante es darse cuenta de que lo correcto está en la elección, no en el acierto. Jugársela por algo, por lo que en el momento creamos que es lo mejor para nosotros... ahí está la clave para no arrepentirse después si las cosas no salen como creíamos, y para poder aprender de la experiencia. Elegir es avanzar, crecer... Si la elección es buena o es mala, depende muchas veces de la actitud con que la tomemos.
    Muy bueno tu post =)

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